De perdón

Hace más de un año que no hablamos para continuar con los relatos sobre ella y, sobre todo, sobre su padre. Hoy me cuenta que su padre ha fallecido recientemente y lo hace con una mezcla de tristeza y tranquilidad en el rostro.

“Murió tranquilo” -me dice- “no sufrió. Al menos en los últimos momentos. Eso me dijo la enfermera que estaba de turno aquella noche.”

Durante los últimos días ha estado con él, probablemente le ha hablado más de lo que habían hablado durante toda su vida. Su padre no era una persona de palabras, ni siquiera de gestos. Pero en esa última semana les cogía la mano (a ella y a su hermano) y la apretaba contra su pecho. Supone que era su forma de decirles adiós y cuánto les quería.

“Yo no dudo que mi padre nos quería, a mí y a mi hermano.  No lo he dudado nunca y espero que él supiera que yo también le quería aunque fui incapaz de decírselo. Le quería y le odiaba al mismo tiempo.”

Hace mucho tiempo que tiene sentimientos contradictorios con respecto a él. Por un lado le quiere (ella, aún habla en presente) y por otro le odia. Le quiere porque era su padre y le odiaba (esto sí lo dice en pasado) porque llevaba toda la vida esperando que él dijera que se había equivocado, que no lo había hecho bien, que la culpa era suya y que él sabía que su madre (la de ella) no había hecho nada “malo”. Pero a ella no se lo dijo.

Fue un familiar quien les dijo que, en las pocas ocasiones en que les visitaba, siempre les decía que quisieran a su madre, que ella no tenía culpa de que se hubieran separado sino que el responsable era él. “¿Por qué no me lo dijo a mí? Era yo quien necesitaba saberlo. Era yo quien debía oírselo decir. Lo necesitaba.” De nuevo, habla consigo misma y no conmigo.

No obstante, aunque no se lo dijera directamente a ella, le reconforta saber que lo pensaba.

Hay algo que le molesta en cierta manera, se trata de que la gente piense que su padre vivió como él quería. Ella no cree que fuera así. No piensa que él hiciera lo quería hacer sino que, con su alcoholismo, no pudo hacer otra cosa. Bien es cierto que pudo ponerse en tratamiento y no quiso pero ¿cuántos adictos hay, sobre todo al alcohol, que lo reconozcan y tomen medidas? No es menos verdad que tuvo muchos apoyos para hacerlo pero, probablemente, los apoyos no fueron suficientes o no fueron adecuados o simplemente, no sirvieron.

“Hoy sé que he perdonado el pasado, gracias a lo que nos han contado sé que puedo hacerlo. Me gustaría haberlo oído en primera persona pero me quedo más tranquila sabiendo que, al menos, se lo ha dicho a alguien.”

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2 comentarios sobre “De perdón

  1. Dile a ella que, aunque no lo haya dicho con palabras, se lo demostró como sabía. Dile también que lo sentí mucho, aunque también lo sabe. Si la ves primero que yo, dale un beso. Me encantó el post.

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