Tenemos lo que nos merecemos en el trabajo

Esta semana, probablemente porque se aproxima el Día del Trabajo, “me ronda en la cabeza” una frase “Tenemos lo que nos merecemos” y me explico.

Han sido muchas las luchas que han permitido que quienes trabajamos tengamos derechos (y también obligaciones, por supuesto). Derechos que tienen que ver con nuestra representación frente a la dirección de la empresa, con el disfrute de vacaciones, con los permisos…

Es habitual que en algunas empresas no haya representación de la plantilla en la toma de decisiones sobre la política de recursos humanos; es habitual que esas decisiones se tomen, de forma unilateral por la Dirección; es habitual que, cuando conocemos las medidas, protestemos durante el café; es habitual que no presentemos una “queja formal”… Especialmente en los tiempos de crisis, es habitual que nos “repleguemos” aún más y mantengamos el silencio oficial ¡a ver quién se atreve!

Sí, tenemos lo que nos merecemos, porque:

  1. No hacemos nada por tener otra cosa. ¡Que lo haga otra persona!
  2. Nos ofrecen trabajo sin contrato y no sólo no lo denunciamos, sino que lo aceptamos. ¡A vér, si es lo que hay!
  3. Nos piden que hagamos “horas extras” y no reclamamos su compensación (ya sea en horas o en dinero). ¡Si me niego, igual me echan!
  4. Nos modifican las condiciones de trabajo y lo aceptamos. ¡Pero… si yo no me enteré!
  5. Nos imponen medidas y planes y los acatamos. ¡Total, pa’qué!
  6. Nos obligan a vestir de determinada manera y nos compramos la ropa sin exigir su remuneración. ¡A ver qué van a pensar!
  7. Nos cuentan “películas” y fingimos que nos las creemos. ¡Me molesta que me traten como si fuera idiota, pero no quiero meterme en líos!
  8. Nos tratan como si “no nos enteráramos de nada” y hacemos como si fuera verdad. ¡A ver si van a pensar que puedo pensar y analizar críticamente la información!
  9. Nos provocan sentimientos y conflictos diciéndonos qué hacemos mal (incluso a veces, también, qué hacemos bien) y nos sentimos “mal” (o bien), a pesar de que no haya instrucciones claras. ¡Si es que van a tener razón y sí, soy idiota!
  10. … (la lista podría ser infinita).

Por supuesto, yo también he de entonar el “mea culpa”, también tengo lo que me merezco; tampoco hago nada para que cambie; también me siento a veces idiota; también me callo, acato y cumplo; tampoco pido aumento de salario o solicito compensación por horas; también o tampoco…

Este post es un poco “raro”, lo sé. Pero me apetecía escribir tal cuál iban surgiendo las ideas, así que puede que la estructura sea “difusa”, ¡cuando menos!

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