Una sola mujer víctima (de violencia de género) es un número demasiado alto

22 11 2011

Se aproxima el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, es el próximo viernes 25 de noviembre (de 2011) y no quiero dejar de escribir sobre lo que ello supone para mí.

Han pasado casi 8 años desde que existe legislación al respecto en nuestro país y las cifras siguen “asustando”, sí, asustando. Ya van 54 mujeres asesinadas a manos de sus parejas, exparejas o… simplemente, ¡sus asesinos! este año.

Por su culpa, por su temor, sus celos, su dependencia, su falta de autoestima… ¡No me importan los motivos! ¡¡Este año somos 54 mujeres menos!!; el anterior 73; en 2009 56; 76 en 2008; 71 y 69 en 2007 y 2006; 57, 72 y 71 en 2005, 2004 y 2003, respectivamente.

O, lo que es lo mismo, 599 mujeres muertas desde que se miden estos datos (estadísticas de Ministerio de Igualdad). Y eso, sin contar a quienes, afortunadamente, no han muerto.

Son demasiadas, 1 es demasiado.

Puede resultar sorprendente que tan sólo haga 12 años que, mediante una resolución de la ONU (la 54/134) de 1999 se declarara un Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de noviembre. Puede asombrar que ya habiendo sido en el siglo pasado continúe, sin embargo, siendo tan necesario.

La Declaración de la ONU sobre la eliminación de la violencia contra la mujer es del 17 de diciembre de 1993 y fueron necesarios otros 5 años para que en España hubiera legislación al respecto (5 años y un cambio de Gobierno, si se me permite la puntualización). Fue en el año 2004 cuando que se estableció en nuestro país la “Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género” no exenta de polémica.

Cuando haces daño a mamá... me lo haces a mí

NOTA

Hay algo que me preocupa mucho y que creo que no se trata suficientemente, las hijas e hijos que también sufren ese “maltrato” o, eufemísticamente, esa “violencia de género”. Pocas veces les oímos (o les leemos) y por ello he abierto, hace ya algún tiempo una categoría en este blog llamada “Te lo cuento” en la que iré incluyendo, a modo de relatos, de entrevistas o de simples redacciones lo que “a mí me cuenta” una de estas hijas.

En este sentido, merece especial mención la Campaña Institucional de las Alcaldías y los Consejos Municipales de la Mujer de los Ayuntamientos de Langreo, San Martín del Rey Aurelio y Laviana (diseñada por Llana Publicidad), cuya imagen podéis ver aquí. Carga las tintas, precisamente, en el “Derecho de la Infancia a no sufrir por violencia de Género”.

¡Buen trabajo y GRACIAS!





Despropósitos hospitalarios: citaciones

6 11 2011

Durante los últimos tiempos he tenido que acudir en numerosas ocasiones al Hospital de Cabueñes (en Gijón). Durante este tiempo me ha pasado un poco de todo, bueno y malo, pero algunas de las “malas” merecen un artículo y a eso me dispongo.

Desde hace casi seis años he sido familiar de un paciente, le llamaremos C. y obviemos el parentesco, pero es muy cercano, bueno no lo vamos a obviar, era mi padre. Me ha tocado acompañarle a urgencias, hablar con el equipo médico, solicitar citas, poner reclamaciones…. en fin, un poco de todo.

Hoy os hablaré de las citas, especialmente las de radiodiagnóstico.

C. tenía revisiones periódicas debidas a su enfermedad. La periodicidad era variable, unas veces cada 6 meses, otras cada 3, en cualquier caso solía requerir una consulta en digestivo y una ecografía abdominal. Desde el equipo jerarquizado número 2 de digestivo (el que solía atender a mi padre) nos daban el “volante” con el que debíamos acudir a la “ventanilla” de radiodiagnóstico para obtener la cita.

Pues los despropósitos vienen a continuación con algunos ejemplos de falta de educación (urbanidad), gestión dudosa por, al menos, ineficiencia…:  Leer el resto de esta entrada »





De perdón

2 11 2011

Hace más de un año que no hablamos para continuar con los relatos sobre ella y, sobre todo, sobre su padre. Hoy me cuenta que su padre ha fallecido recientemente y lo hace con una mezcla de tristeza y tranquilidad en el rostro.

“Murió tranquilo” -me dice- “no sufrió. Al menos en los últimos momentos. Eso me dijo la enfermera que estaba de turno aquella noche.”

Durante los últimos días ha estado con él, probablemente le ha hablado más de lo que habían hablado durante toda su vida. Su padre no era una persona de palabras, ni siquiera de gestos. Pero en esa última semana les cogía la mano (a ella y a su hermano) y la apretaba contra su pecho. Supone que era su forma de decirles adiós y cuánto les quería.

“Yo no dudo que mi padre nos quería, a mí y a mi hermano.  No lo he dudado nunca y espero que él supiera que yo también le quería aunque fui incapaz de decírselo. Le quería y le odiaba al mismo tiempo.” Leer el resto de esta entrada »








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